Legalización de los matrimonios gays
La palabra gay (sustantivo o adjetivo) se refiere a las personas que se
sienten atraídas hacia su mismo sexo, y a veces se usa como sinónimo
de homosexuales. Se refiere casi exclusivamente a los varones y en este
caso a aquellos que aceptan tanto su género biológico como
los modismos culturales presupuestos para su género. Es por eso
que no se usa el término "gay" cuando se refiere al transformista
al travesti o al transexual. Las mujeres suelen denominarse lesbianas.
Así, para evitar confusiones se suele hablar de "gays y lesbianas".
La mayoría de los gays, especialmente las generaciones más
jóvenes, rechazan el uso del termino homosexual, por considerar
que tiene connotaciones clínicas, y porque enfatiza el acto sexual,
en lugar de la atracción, las relaciones románticas y la
cultura gay. El termino homosexual es además reminiscente de una
era en la que las relaciones homoeróticas se consideraban una enfermedad
psiquiátrica.
El término "homosexual" es de reciente invención
(siglo XIX) y corresponde a una unión no clara de un término
griego y otro latino, cuya traducción más correcta sería
‘del mismo sexo’, término que puede funcionar en como
adjetivo, pero no como sustantivo. Así, un matrimonio homosexual
seria un matrimonio del mismo sexo, pero referirse a alguien como "homosexual"
o persona homosexual significaría etimológicamente persona
"del mismo sexo", algo carente de sentido. Teniendo todo esto
en cuenta, se recomienda usar el término "gay" para referirse
a las personas que prefieran las relaciones erótico-amorosas con
otras personas de su mismo sexo.
En los países de habla inglesa el termino gay ha sustituido a
homosexual, que es considerado políticamente incorrecto y es utilizado
casi en exclusiva por la derecha cristiana. En España existe cierta
reticencia a aceptar el termino gay, por considerarse este un anglicismo.
Por ello, parte de la clase política y los medios de comunicación
optan a veces por términos como "parejas del mismo sexo",
evitando así la polémica.
La palabra, un calco de la palabra inglesa gay, fue incluida en la vigésimo
segunda edición del diccionario de la Real Academia Española
(DRAE), edición del 2001. Proviene del vocablo provenzal gai (en
castellano "gayo" o "gaya", como en La gaya ciencia)
y significa ‘alegre’ o ‘pícaro’.
Se aplicaba a los hombres que ejercían la prostitución
homosexual en la Inglaterra victoriana, por el modo "alegre"
en que vestían. Finalmente el término gay boys (‘chicos
alegres’ o prostitutos) se convirtió en sinónimo de
"homosexual". Hoy en día, la primera acepción
apenas se usa y se utiliza exclusivamente como sinónimo de "homosexual".
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