Día Internacional del Orgullo GLTB
El Día Internacional del Orgullo GLTB (gay, lesbiana, transexual
y bisexual), también conocido como Día del Orgullo Gay o
simplemente Orgullo Gay (en inglés, gay pride) es una serie de
eventos que cada año los colectivos homosexuales celebran de forma
pública para instar por la tolerancia y la igualdad de los homosexuales
(y lesbianas), bisexuales y transexuales. Tal fiesta tiene lugar en torno
al 28 de junio, fecha en que se conmemoran los disturbios de Stonewall
(Nueva York, EEUU, 1969), que marcan el inicio de la liberación
homosexual.
La noción básica del « orgullo gay » consiste
en que ninguna persona debe avergonzarse de lo que es, cualquiera sea
su sexo u orientación sexual. El término escogido (“orgullo”),
tiene probablemente más sentido, desde un punto de vista filológico,
en inglés que en español. En efecto, la idea que parece
transmitir este concepto es más bien la de una dignidad intrínseca
de cada ser humano, que no debe verse afectada por su conducta ni orientación
sexuales. En tal sentido, la traducción más correcta debería
ser dignidad gay.
Gay Pride Rekykjavik 2004 - Foto HennaLa celebración se desarrolla
comúnmente con coloridas “marchas del orgullo” (en
inglés “pride parades”, en francés “marches
des fiertés”) que coinciden, en el hemisferio norte, con
el inicio del verano. Los símbolos del orgullo gay, la bandera
con los colores del arco iris y los triángulos rosas, se exhiben
en abundancia en estas fiestas. En las celebraciones suele darse cabida
a actividades que exceden del marco del jolgorio: reivindicaciones sociales
o políticas que identifican a los colectivos intervinientes. Una
vez superadas las discriminaciones más severas que afectaban a
los homosexuales, la equiparación de la regulación sobre
parejas o matrimonios, o el establecimiento de una política de
homoparentalidad, son temas recurrentes en las fiestas del orgullo contemporáneas.
Oposición
Dentro de la comunidad homosexual algunos rechazan la noción de
orgullo gay, pues perciben en ella un énfasis excesivo en la orientación
sexual y una falta de discreción y modestia, lo que eventualmente
podría perjudicar a la moral pública o incluso la propia
causa de los derechos de los homosexuales. Proponen, en cambio, evitar
un activismo estridente a fin de incorporar más fácilmente
el discurso por la dignidad de los homosexuales a las ideas comunes de
la opinión pública. Otros críticos ven en la noción
de orgullo una suerte de desprecio hacia la identidad de cada individuo,
pues cada uno – incluso cada homosexual – vive su orientación
sexual sin necesidad de identificarse con un estereotipo determinado.
Estas corrientes críticas recalcan, además, que la exhibición
del orgullo puede mostrarse condescendiente con los discursos homofóbicos
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