POSTURAS PARA HACER EL AMOR - DISFRUTA DEL SEXO CON LAS VARIANTES DELKAMASUTRA
Una postura para cada día de la semana
Cara a cara
La medusa
Si el hombre está dotado de flexibilidad y resistencia, esta posición
tiene una variante muy atractiva para los amantes del balanceo durante
el coito. En cuclillas, el hombre recibe a la mujer preparado para quedar
realmente extasiado: sus movimientos pueden imitar los de una hamaca,
yendo de atrás para adelante con los pies bien apoyados en el piso.
De otra manera, él puede quedarse inmóvil y dejar que ella
se mueva hasta el final.
La fusión
Para esta postura, el hombre se sienta echando su cuerpo levemente hacia
atrás y apoyando sus manos al costado del cuerpo. Las piernas pueden
estirarse o flexionarse según la comodidad que se disponga y la
cabeza puede estar relajada. La mujer, asumiendo el rol activo de la ocasión,
pasa sus piernas por encima de su compañero y apoya sus brazos
atrás del cuerpo.
La estimulación previa debe ser intensa, ya que durante la penetración
esta postura impide el acercamiento manual y el contacto de las bocas.
La mujer marca el ritmo o se pacta un encuentro pene-vagina con un movimiento
de ambos hacia el centro. De cualquiera de las dos formas, es esencial
que el clítoris aproveche los impactos con el cuerpo de él.
La mirada tiene un componente fundamental y la palabra puede ser un increíble
arma para gozar la fusión por completo.
El deleite
Ella se arrima al borde de la cama o de una silla. El se arrodilla para
dejar su pene a la misma altura que la vagina de ella, que se abre de
piernas para recibir el sexo de su compañero y echar su cuerpo
para atrás en una sutil relajación. Al mismo tiempo, el
cuerpo de él es envuelto por las piernas de ella mientras se ocupa
de marcar el ritmo de la penetración.
La amazona
En este caso, es el hombre quien se relaja y se acuesta boca arriba, con
las piernas levemente abiertas y flexionadas hacia su pecho. La erección
la espera a ella, que se acomoda en cuclillas amoldándose a la
postura adoptada por él. La mujer se "sienta" literalmente
en el pene de su compañero. Debe hacerlo lentamente.
Sus muslos impulsarán todo el movimiento que necesita esta postura,
donde la penetración se da en sentido arriba-abajo. Sólo
apta para espíritus arriesgados y mentes abiertas, "La amazona"
es la mujer que cabalga a su hombre de la manera más salvaje y
primitiva.
La posesión
Las piernas se entrelazan en esta postura sensual y placentera, donde
la mujer permanece acostada y con las piernas abiertas esperando que su
compañero la penetre sentado y tomándola de los hombros
para regular el movimiento. El pene entra y sale desviando su movimiento
hacia abajo, ya que la altura del vientre de la mujer queda levemente
más arriba que la del hombre.
Sentados
La hamaca
El hombre está sentado (preferentemente en una superficie dura,
no la cama), con las piernas flexionadas y se toma la parte posterior
de sus rodillas. De esta manera, recibe a la mujer que se hace penetrar
acomodándose en el espacio que queda entre las piernas de él
y su tronco. El presiona con las rodillas el cuerpo de su compañera,
la atrae hacia el suyo provocando el vaivén de ambos mientras,
por ejemplo, le besa los pechos que están a la altura de su rostro.
Una sensación única que recuerda el tierno ir y venir de
las hamacas de la infancia.
El trapecio
El hombre se sienta con las piernas abiertas y su compañera (ya
penetrada) arriba de él. Tomándola de las muñecas,
ella se va relajando hacia atrás hasta caer por completo: debe
estar súper relajada y entregada a la fuerza de su compañero
que la atrae a su cuerpo con sus brazos provocando la embestida necesaria
para el coito.
Es una postura complicada ya que requiere la liviandad de la mujer, bastante
equilibrio de ambos y la fuerza y habilidad del hombre. Ideal para cambiar
la rutina y probar nuevas emociones...
La doma
El hombre cómodamente sentado recibe a su compañera que
se encaja a su cuerpo sentándose también sobre la erección
de él. La mujer puede hacerse desear tomando el pene con la mano
y posándolo sobre su vagina haciendo movimientos suaves sobre ella,
pero sin introducirlo. El hombre puede imponer su voluntad presionando
a la mujer hacia su miembro lentamente, mirándola a los ojos.
La pasión del abrazo, los juegos de lengua y las espaldas de ambos
al alcance de la mano para causar escalofríos en el otro son algunas
de sus bondades. La doma puede ser un camino hacia un orgasmo intenso
e inolvidable.
La butaca
Recostado sobre una almohada o almohadón confortable, el hombre
se sienta con las piernas flexionadas y un poco abiertas. Esta posición
permite la postura que consiste en que ella se siente cómodamente
en el espacio que él forma con su cuerpo. Con la ayuda de sus manos,
el hombre acomoda a su compañera en su erección, controlando
ambos el ritmo y la intensidad de la penetración.
Las piernas de ella se apoyan suavemente en los hombros del hombre, quien
tiene su cabeza atrapada y envuelta en los muslos de su compañera.
El hombre puede tocar el clítoris de ella al tiempo que la sostiene
de la cintura con fuerza. La dificultad que reside en acercar los rostros
y lo osado de la propuesta, convierten a "La butaca" en una
postura diferente y extremadamente sensual.
De pie
La carretilla
Al borde de la cama y con los antebrazos apoyados, la mujer se dispone
a ser "levantada" de las piernas por el hombre, quien de pie
detrás de ella, la penetra sosteniéndola de los muslos.
El estímulo y el placer se concentran en los genitales de ambos,
pero es el hombre quien lleva el ritmo atrayendo el cuerpo de ella hacia
el suyo.
La variedad de movimientos y sensaciones que permite la postura es asombrosa:
circulares, ascendentes y descendentes, con las piernas de ella más
cerradas o bien abiertas...
La sorpresa
Esta postura es ideal para los amantes del sexo más salvaje y primitivo.
El hombre, de pie, toma a la mujer por detrás y la penetra tomándola
de la cintura. Ella, relaja todo su cuerpo conforme la gravedad hasta
apoyar sus manos en el piso. El hombre "sorprende" a la mujer
por detrás y marca la cadencia del coito. Para ella, el placer
se concentra en el ángulo de abertura de la vagina que, al ser
limitado, provoca una sensación de estrechez muy placentera para
muchas mujeres.
Para él, la sensación más poderosa se expande desde
el glande, que entra y sale de la abertura vaginal a su antojo y acaricia
el clítoris en las salidas más audaces. Además, el
campo visual del hombre abarca el ano, los glúteos y la espalda,
zonas altamente erógenas para muchos. La dominación que
él ejerce y la relajación total de ella pueden favorecer
el jugueteo del hombre con el ano de ella: introducir un dedo durante
el coito puede ser enormemente excitante.
El abrazo total
La pareja está de pie, desnuda y enfrentada. Ella trepa a su compañero
por los hombros y abraza su cuerpo con las piernas. El toma a la mujer
de los glúteos y la atrae a su cuerpo para penetrarla. El abrazo
total es parte de un sexo pasional y creativo, donde el contacto corporal
es muy completo. El ritmo del coito puede ser de dos maneras: de arriba
hacia abajo o de atrás para adelante, dependiendo de la intensidad
de placer que ambos experimenten con cada opción.
Ella encima
El sometido
El hombre se acuesta cómodamente entregando su placer a la voluntad
de su compañera. Aprovechar este juego de sometimiento masculino
puede ser un estimulante total para ambos: el encuentro puede empezar
con caricias y besos de ella a él, que permanece siempre en la
misma posición, para terminar en la penetración profunda
que permite la posición, donde ella se coloca de espaldas y controla
los movimientos ayudándose de los brazos.
Muy erótico para el hombre resulta que ella asome su rostro por
sobre su hombro. Además, el hombre tiene un fácil acceso
al ano y los glúteos de su compañera, quien puede disminuir
la velocidad de los movimientos para disfrutar del estímulo anal
o de que su pareja toque sus pechos.
Variante de: Cara a cara
Esta postura clásica también se realiza con la mujer en
la posición dominante, lo que resulta muy excitante para muchos
ya que modifica sustancialmente lo tradicional en la "Cara a cara"
que es el hombre sobre la mujer. De esta forma ella puede frotar su clítoris
en el vientre de su compañero con más facilidad y según
su antojo.
Es ideal para las mujeres a las que les cuesta llegar al orgasmo y necesitan
una estimulación muy directa del clítoris y los labios vaginales.
Además el hombre puede tocar impunemente los glúteos de
su compañera, meter sus dedos en el ano de ella y atraerla hacia
su cuerpo con fuerza tomándola de las nalgas.
Variante de: El sometido
Otra forma de probar esta postura es que la mujer extienda su cuerpo hacia
atrás, apoye sus brazos en los de su compañero y extienda
sus piernas hacia adelante. De esta manera, el hombre podrá llegar
a sus pechos con facilidad y la mujer podrá apoyar sus glúteos
en el vientre de su compañero y realizar movimientos circulares.
El pene no puede penetrar tanto en la vagina, lo cual puede ser sumamente
excitante para ambos.
Variante de: La fusión
Si el hombre se relaja y apoya todo su cuerpo y la mujer se incorpora
levemente, la fusión adquiere una variante donde la penetración
es más profunda. El ritmo lo sigue llevando ella y el movimiento
que sale con más facilidad es el arriba-abajo que la mujer debe
realizar sobre su compañero.
Las manos de ella pueden tocar el pecho de él o tomar su pene
como si lo masturbara para aumentar el placer de ambos.
Él encima
El arco
Variante del "Cara a cara", el arco es una posición que,
a través de una pequeña variante, modifica las sensaciones
al extremo. La mujer permanece acostada boca arriba con las piernas abiertas
y flexionadas, apoyando sus brazos detrás de los hombros. Cuando
su compañero esté listo para penetrarla, eleva sus caderas
y se posa sobre las piernas flexionadas del compañero.
El placer que ella recibe se centra en la penetración profunda
y en la particularidad de sentir toda la zona vaginal y abdominal envuelta
de la piel del hombre. El cansancio que se experimenta al mantener la
posición se ve recompensado con la potencia del orgasmo que puede
provocar.
Las aspas del molino
Boca arriba, la mujer se tiende con las piernas abiertas a recibir a su
compañero que, en esta posición, la penetra de frente a
las piernas de ella. La diferencia de sensaciones es notable en este tipo
de penetración: el clítoris y los labios vaginales están
en pleno contacto con la pelvis y los alrededores del pene del compañero
y la penetración más accesible es a través de movimientos
circulares. El hecho de no poder verse cara a cara le da un encanto especial
a la postura. La novedad de las caricias sorprende gratamente: la mujer
puede acariciar las nalgas de su compañero, clavar suavemente sus
uñas en la parte posterior a las rodillas, asir los testículos
de su compañero. El hombre; chupar los pies de ella, morder sus
dedos, acercar su mano a los genitales de ambos que se están fundiendo
y tomar su pene para penetrarla mejor.
La profunda
Esta es una posición de penetración total, de allí
su nombre. Con las piernas elevadas y abiertas, ella aguarda a que su
compañero introduzca el pene en su vagina para calzar sus piernas
en los hombros de él, que apoyará sus manos para regular
el movimiento.
A muchas mujeres puede parecerles complicada, incómoda o dolorosa
la visualización de esta postura, pero vale la pena probarla porque
ofrece la penetración absoluta y un contacto genital único:
los testículos se posan suavemente entre los glúteos y el
clítoris se encuentra presionado por la abertura de las piernas.
La dificultad para besarse y la distancia de los rostros pueden ser ampliamente
excitantes para ambos.
La catapulta
Elevar las caderas, en el caso de las mujeres, es una valiosa fuente de
placer, ya que pone en contacto con el cuerpo del hombre áreas
de su cuerpo que, en posiciones más tradicionales, no se tocan.
En este caso, el hombre se arrodilla y recibe la vagina de su compañera
dejando que ella apoye los glúteos en sus muslos. La mujer puede
extender sus piernas en el torso del varón o flexionarlas apoyando
las plantas de los pies en su pecho.
El hombre tiene fácil llegada al clítoris, por lo que puede
estimular la zona con las manos y mirar la vagina en primer plano. El
ritmo lo marcan juntos, acorde al deseo de ambos y a la flexibilidad de
la mujer.
El espejo de placer
Ella se acuesta de espaldas, boca arriba. Levanta sus piernas y deja que
él las sostenga arrodillado al final de su cuerpo y apoyando el
otro brazo en el piso. El hombre penetra, domina y posee el control. La
postura permite variar el sentido de la penetración y la apertura
de las piernas. Los rostros no pueden acercarse y las manos poco pueden
hacer en esta posición, lo cual genera una ansiedad sumamente excitante:
ambos cuerpos corren juntos la carrera para llegar al orgasmo y reflejan
en el otro los más variados gestos de placer y lujuria.
Por detrás
El furor salvaje
También conocida como "perrito", esta posición
es apasionada y salvaje. Ambos en cuatro patas, concentra una cantidad
de ventajas que pocas posturas tienen: la comodidad del hombre para tocar
el clítoris o el ano de su compañera, la variedad de movimientos
que permite, la posibilidad de que la mujer tome con una mano los testículos
del hombre y la facilidad para intercalar sexo anal y vaginal.
Además, la posición permite al pene "atraparse"
entre los glúteos, lo cual suele ser muy excitante para el hombre.
En pocas palabras, el encuentro sexual que incluye esta postura suele
ser salvaje y hacer furor entre sus protagonistas.
El tornillo
Nada más recomendable para una mujer con dificultades para llegar
al orgasmo que las posturas que presionan el clítoris mientras
la vagina es penetrada. En "El tornillo" esto se cumple a rajatabla.
Ella se acuesta en el borde de la cama y tiende sus piernas flexionadas
a un costado de su cuerpo (cada mujer sabrá cuál de los
dos lados le resulta más confortable).
Esto permite mantener el clítoris atrapado entre sus mejores aliados
para llegar al preciado orgasmo: los labios vaginales. La mujer puede
contraer y relajar toda la zona, mientras él la penetra arrodillado
frente a ella y tocando sus pechos.
Variante de: La doma
La mujer también puede "domar" a su potro colocándose
de espaldas a él y marcando el ritmo apoyando sus pies en el piso.
Él, a su vez, puede tocar sus pechos, besar su cuello y tirar del
cabello de su compañera mientras ella se mueve. El ángulo
de visión que ofrece esta variante es uno de los más excitantes
para el hombre, ya que permite ver en primer plano cada embestida que
realiza su compañera.
De lado
El molde
Con las piernas juntas y recogidas (para que presionen bien al pene),
la mujer se tiende de costado y relaja su cabeza hacia atrás mientras
él la penetra, ya sea por la vagina o por el ano (excelente posición
para sexo anal) Los movimientos deben ser suaves y coordinados y la penetración
lenta y profunda: ambos cuerpos se amoldan como dos piezas perfectas de
un rompecabezas... "El molde" es ideal para mujeres que tienen
problemas en alcanzar el orgasmo y/o gustan de causar la fricción
del clítoris durante el coito: las piernas juntas logran este efecto
tan placentero.
La libélula
Ambos tendidos de costado, en un lugar cómodo y flexible, como
la cama. Ella de espaldas a él, los cuerpos amoldados... En un
alarde de destreza, la mujer pasa su pierna externa flexionada abriendo
la puerta al placer: el hombre la penetra haciendo palanca con la pierna
de ella, que se apoya en la cadera de él.
La penetración llega hasta la mitad del camino, por lo que el
goce viene de la mano del deseo de que se haga profunda y estalle en el
orgasmo más excitante...
La somnolienta
La mujer se tiende de costado y el hombre se ubica en su espalda para
penetrarla. Ella estira una pierna hacia atrás y la enrosca en
la cintura de él. Ideal para hombres dotados y mujeres flexibles,
"la somnolienta" cumple varios anhelos de las mentes fantasiosas:
en primer lugar, que ella esté de espaldas a él, y al mismo
tiempo acceda a su rostro y cuello.
Además, que él tenga cómodo acceso al clítoris
y los pechos de su compañera. La apertura de la pierna posterior
de ella para recibir al pene y el abrazo de esa misma pierna alrededor
del compañero es quizás lo más sexy de esta postura.
El coito
Pienso que hacer el amor, tener sexo, o como quiera llamarlo, es uno de
los placeres más grandes que hay. Y me gusta lo que implica la
expresión "hacer el amor", en la que un pene dentro de
una vagina es en realidad sólo una parte de un proceso mayor que
puede ser satisfactorio en todas sus etapas. El contacto físico,
incluyendo los besos, los masajes, el contacto visual, el uso de los sentidos
de la vista y del olfato, y escuchar emocionadamente a su pareja son todas
partes vitales del proceso de obtener y dar satisfacción.
Cunnilingus y fellatio
La mayoría de los hombres saben exactamente qué placentero
es recibir el sexo oral, pero parece haber más rechazo de parte
de las mujeres en dar el sexo oral que a recibirlo. Por lo tanto aunque
los hombres gay no tienen problema en persuadir a sus parejas a realizar
el fellatio (porque la mayoría de los hombres saben qué
placentero puede ser, es un asunto de dar y recibir), algunos heterosexuales
lo harán. Así, ¿qué debe hacerse? Muchos de
los sitios web sobre el tema no están escritos de manera agradable
para la mujer, y podrían ser fácilmente desechados más
que estimulantes si usted fuera a presentárselos a una pareja renuente.
Pienso que la clave es que si una mujer es renuente a realizar el acto
cuando usted quiere que lo haga, nada más que una gentil persuasión
podría florecer en un gran tema de relación. Al fin, usted
podría considerar qué es lo más importante para usted.
Y amigos, tengamos un poco de sensibilidad sobre el asunto de tragar/escupir.
El semen podría no saber tan lindo como usted se imagina - puede
absorber el sabor de lo que ha comido recientemente, especialmente especias,
y raramente, cerveza. Lo peor de todo, así me dijeron, son los
espárragos. Hmm... a veces he servido eso como parte de una cena
romántica... quizá nunca más, sin embargo.
Desde ya si usted no puede lograr que lo haga, es una frustración,
y puede indicar algunos prejuicios sexuales bastante profundos, como,
quizá, que el sexo es sucio, y que las chicas buenas no van por
ese tipo de cosas. (¡Le sugiero que no se lo diga!) Quizá
su actitud cambiaría si se tomara algún tiempo dándole
placer oralmente. Si aún esto no funciona, o si ella no quiere
que usted lo haga, entonces tiene mi simpatía. La cosa más
triste de todas es que el cunnilingus (el uso de la lengua, labios y boca
de la pareja sobre los órganos sexuales de la mujer - una idea
excitante, pero una palabra horrible) parece ser una manera en la cual
aún mujeres que tienen dificultad en tener el orgasmo pueden conducir
para llegar a ellos fácilmente.
Todavía somos impulsados a un nivel profundo por nuestra ascendencia
ancestral, y aún cuando comprendo que para algunos varones los
aspectos "animales" del sexo pueden ser un poco dejados de lado
(la dignidad humana y todo eso, usted sabe), quizá necesitemos
permitirnos reaccionar a nuestros respuestas básicas a las vistas
y olores naturalmente estimulantes de las regiones íntimas de una
pareja. Si el aroma y gusto le molestan a usted, entonces ¿por
qué no incluir un baño tibio y sesiones de masaje en sus
relaciones? Y obviamente este asunto les atañe a ambas partes,
porque los hombres a veces necesitan asegurar que su higiene sea la correcta.
La mejor manera de averiguar cómo dar placer oral a una mujer
es escuchar lo que quiere su pareja. Un punto final - hay un pequeño
número de hombres que encuentran a la idea de dar placer oralmente
a sus parejas incómoda. Entonces pruebe esta imagen: en el arte
chino antiguo, los genitales de la mujer son a menudo pintados como una
flor peonía. Y si toma una bocanada de peonía, su rostro
se sumerge en una vasta multitud de pétalos rosados. ¡Delicioso!
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